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¿Tu negocio no termina de arrancar?

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¿Analizando o solo convenciéndote? Pensamiento crítico para emprendedores

Tomas decisiones todo el tiempo: evalúas oportunidades, aceptas consejos, descartas ideas. Mucho de eso ocurre rápido, apoyado en experiencia, intuición y lo que otras personas aseguran que funciona. A veces todo encaja. Otras veces, algo no termina de cuadrar, pero sigues adelante igual porque no hay tiempo para detenerse a revisar cada suposición, cada dato, cada argumento.

Piensa por un minuto en tus días escolares. ¿Recuerdas el cúmulo de actividades con las que te guiaban tus profesores? ¿Recuerdas la cantidad de hechos, fechas y nombres importantes que debías memorizar? ¿Recuerdas lo mucho que se concentraban en lograr que la clase obedeciera, se comportara correctamente, guardara silencio y siguiera las instrucciones al pie de la letra? 

Para la mayoría de nosotros aquí en América Latina, así fue como aprendimos durante nuestra infancia y adolescencia. 

Sin embargo… ¿puedes notar lo que falta? 

A menos que tuvieras mucha suerte, no recibirías lecciones sobre cómo analizar una situación para descubrir las razones subyacentes a lo que estaba sucediendo.

¿Qué ofrece esta herramienta?
Análisis
¿Para qué sirve?
Para entender cómo evalúas información, tomas decisiones y construyes criterio en contextos donde no hay respuestas claras.
¿Cuándo puede ser útil?
Cuando enfrentas decisiones complejas, consejos contradictorios o presión por actuar rápido sin tener todo claro.
¿Cómo usarlo?
Para profundizar en el concepto y entender por qué tiene impacto en tu forma de emprender, antes de pensar en cómo aplicarlo.

Nadie te explicó los principios de la resolución de problemas, de modo que pudieras aplicarlos a cualquier situación que pudiera surgir en tu futuro personal, laboral o empresarial. 

No hubo clases sobre cómo razonar entre varias opciones y utilizar la información disponible para llegar a la mejor decisión posible.

Como tal vez puedes notar, de lo que estamos hablando aquí es del pensamiento crítico, definido como un conjunto de técnicas para tomar el control de tus procesos mentales y así comprender y responder mejor a la realidad que te rodea. 

La triste verdad es que la mayoría de la personas nunca aprende a pensar críticamente. Aún más triste es que la mayoría de ellos ni siquiera saben de lo que se están perdiendo.

La buena noticia es que, si eres uno de los pocos que está dispuesto a esforzarse, puedes aprender las técnicas del pensamiento crítico. Una vez que lo hagas, será un antes y un después en tu vida; el impacto en lo personal y empresarial, será invaluable.

Los 6 elementos esenciales del pensamiento crítico en el emprendimiento

"Pensar con claridad" no es una definición muy práctica por sí sola. Pero una vez que analicemos las diversas características del pensamiento crítico, será obvio por qué esto cambia las reglas del juego.

Ten en cuenta que desde la ideación hasta el lanzamiento de un producto o servicio, Kressca está dedicada a crear herramientas de pensamiento estratégico que disminuyen la incertidumbre en el proceso de hacer exitosa una propuesta de valor. Así que nos centraremos en los aspectos del pensamiento crítico que son más relevantes para esa misión:

Evaluación

Evaluar críticamente significa examinar la información que es relevante para una situación. Implica criticar la validez de las fuentes de información, diferenciar entre hechos y opiniones y evaluar si los argumentos son lógicamente consistentes.

Por ejemplo:

  • Elegir las fuentes de datos de mayor reputación para un informe.
  • Escuchar ambos lados de un argumento para ver cuál perspectiva está más estrechamente alineada con los hechos.
  • Comparar las recomendaciones de un experto para ver si se contradicen.

Análisis

El pensamiento analítico implica descomponer la información en sus partes y considerarlas desde varios ángulos. El objetivo es comprender las relaciones y los principios subyacentes que influyen en la situación.

Por ejemplo:

  • Solución de problemas técnicos para diagnosticar la causa exacta de un problema.
  • Evaluar la eficacia de tu campaña de marketing utilizando indicadores clave de rendimiento (KPI por las palabras en inglés Key Performance Indicator).
  • Revisar propuestas de proveedores para determinar cuál se adapta mejor a las necesidades de tu proyecto o de tu empresa.

Resolución de problemas

Todos solucionamos problemas a diario, ¿verdad? Pero aquí estamos hablando de una forma sistemática de definir un problema y pensar en sus posibilidades. Utiliza las habilidades de evaluación y análisis para identificar el mejor camino a seguir.

Por ejemplo:

  • Resolver quejas de los clientes, identificando y solucionando las causas fundamentales.
  • Eliminar un cuello de botella que está provocando retrasos en tu trabajo.
  • Programar reuniones periódicas de equipo para reducir las faltas de comunicación con tu equipo de trabajo.

Toma de decisiones

En este sentido, tomar decisiones no es simplemente tomar cualquier decisión por más buena que parezca. Significa utilizar las otras habilidades que hemos mencionado para elegir la mejor decisión posible ante una situación específica, basándose en evidencia objetiva. También implica comprender qué tan seguro deberías sentirte acerca de la decisión y cuánto riesgo implica.

Por ejemplo:

  • Elegir el software que tenga la combinación de funciones adecuada para tu forma de trabajar y que esté acorde con las necesidades de presupuesto de tu proyecto o de tu empresa.
  • Decidir cuándo y cómo ampliar tu línea de productos.
  • Elegir la mejor persona candidata para el puesto que tienes vacante.

Reflexión

La reflexión es parte de la metacognición, que puede percibirse como: pensar sobre o acerca de tu pensamiento. Cuando reflexionas, estás mirando hacia atrás, cómo evaluaste y analizaste, cómo resolviste un problema y si tu decisión final fue la mejor. Esto te brinda la oportunidad de aprender de la experiencia y buscar formas de mejorar.

Por ejemplo:

  • Documentar al final de la semana para ver qué salió bien y qué no.
  • Verificar la decisión que estás a punto de tomar, solo para asegurarte de haber considerado todos los factores relevantes.
  • Analizar los resultados del lanzamiento de un producto para ver cómo hacer que el siguiente sea más efectivo.

Autoregulación

Autorregularte significa estar atento a tus propios procesos de pensamiento para no descarrilarte. Los humanos somos muy buenos inventando cosas que suenan bien pero que en realidad no son ciertas. A medida que utilizas tus habilidades de pensamiento crítico, es muy importante seguir monitoreando tus pensamientos para asegurarte de no engañarte a tí mismo inconscientemente.

Por ejemplo:

  • Buscar evidencia que vaya en contra de tus expectativas para asegurarte de no ser víctima del sesgo de confirmación.
  • Notar cuándo tienes emociones fuertes y cómo influyen en tus opiniones.
  • Mantenerte concentrado el tiempo suficiente para asegurarte de haber recopilado todos los datos necesarios para tomar una decisión.

Como puedes ver, estas seis habilidades se superponen y se apoyan entre sí. Por lo tanto, mejorar en un área te ayudará a trabajar también en las demás.

¿Puedes ver por qué el pensamiento crítico es poco común en América Latina? La educación y la formación que recibimos cuando éramos niños realmente no nos dió muchas oportunidades de practicar estas habilidades y convertirlas en una parte natural de nuestra forma de operar en el mundo.

Y, sin embargo, así funciona el mundo empresarial. Si deseas ser exitoso como emprendedor, debes dominar cada una de estas habilidades.

¿Qué es lo opuesto al pensamiento crítico?

Todos piensan que piensan. Y, nadie sabe lo que no sabe. Es más, la mayoría de la gente está convencida de que piensa bastante bien. (De hecho, este fenómeno tiene un nombre en el mundo científico: el efecto Dunning-Kruger, llamado así por los investigadores que escribieron el artículo definitivo que demuestra que las personas en todas partes tienden a sobreestimar sus habilidades).

Pero como ya mencionamos anteriormente, la mayoría de la gente no sabe pensar de manera sistemática y crítica. 

Entonces, ¿qué es lo que realmente gobierna tus pensamientos? 

Hay bastantes posibilidades:

  • Emociones, buenas o malas, de las que quizás ni siquiera seas consciente.
  • Impulsos que te hacen querer actuar sin preocuparte por las consecuencias.
  • Sesgos cognitivos, suposiciones e ideas preconcebidas.
  • Experiencias pasadas, que resultan en respuesta de trauma por lo cual asumes que la situación actual es idéntica.
  • Presión de grupo.
  • Normas sociales y culturales.
  • Deferencia a la autoridad.
  • Estereotipos.
  • Sentimientos viscerales e intuiciones.
  • El deseo de gratificación inmediata.
  • Hábito y rutina.

Todas estas son fuerzas poderosas, y todos las usamos a veces para guiarnos. Ello no es algo por lo que debas sentirte mal. El objetivo del pensamiento crítico es confiar más en la lógica objetiva que en estas cosas subjetivas. 

Eso no quiere decir que tus emociones nunca deban influir en una decisión. ¡Por supuesto que deberían hacerlo! Pero queremos evitar encontrarnos con problemas en los que las afectaciones de esta lista nos impidan pensar con claridad.

Al practicar habilidades de pensamiento crítico, crearás algunos hábitos nuevos. Más allá de eso, comenzarás a cambiar la anatomía e incluso la fisiología de tu cerebro. A medida que se crean nuevas vías y conexiones neuronales, lo que podría parecer difícil al principio eventualmente se convertirá en una segunda naturaleza. Sólo necesitas esforzarte.

Nunca es demasiado tarde para aprender

Nuestros cerebros están diseñados para el aprendizaje permanente. Cuando encontramos nueva información y probamos cosas nuevas, se crea un cambio físico a nivel anatómico en nuestro cerebro. No sólo en las sustancias químicas del cerebro que afectan muchos de nuestros procesos cognitivos, sino también ¡en la estructura del cerebro mismo!

Cuanto más practicas algo, más fuertes se vuelven esas conexiones en tu cerebro. Y esto es cierto para todos: no importa cuán joven o viejo seas, no importa cuán inteligente seas, no importa lo que hagas con tu vida. 

Dependiendo de tus circunstancias, algunas de estas habilidades pueden resultarte más fáciles o más difíciles. Depende de ti decidir si quieres aceptar el desafío. Sólo recuerda que el esfuerzo constante y de largo plazo es mucho más importante que las habilidades innatas. 

Si realmente quieres aprender a pensar críticamente, puedes hacerlo.

Cuando tus emociones tratan de decidir por ti

Emprender implica tomar decisiones con información incompleta. Y en esos momentos, las emociones siempre están presentes: entusiasmo, miedo, urgencia, orgullo, frustración.

El pensamiento crítico no consiste en suprimirlas. Consiste en darte cuenta de cuándo están influyendo en la forma en que estás razonando.

Preguntas para observar tu propio proceso mental

Cuando una idea te entusiasma mucho, ¿también miras sus debilidades o solo buscas razones para confirmarla?
Si alguien cuestiona tu propuesta, ¿te detienes a analizar lo que dice o tu primera reacción es defenderte?
Cuando sientes prisa por avanzar, ¿revisas los supuestos detrás de tu decisión o simplemente sigues el impulso?
Si miras hacia atrás a una decisión reciente, ¿puedes identificar qué emoción estaba más presente en ese momento?

No se trata de hacerlo perfecto. A veces basta con reconocer un solo caso donde la emoción tuvo más peso del que pensabas.

Una práctica sencilla para decisiones con carga emocional

La próxima vez que una decisión te active emocionalmente, prueba esto:

1

Ponle nombre a la emoción.

Entusiasmo, miedo, presión, orgullo…

2

Aclara la conclusión que estás a punto de sacar.

¿Qué decisión parece obvia en este momento?

3

Pregúntate qué información podrías estar dejando fuera.

¿Hay algún dato incómodo o menos atractivo que aún no has considerado?

Empieza con una decisión pequeña. La idea es ampliar tu perspectiva antes de actuar, no frenar tu avance.

Señales de que tu pensamiento crítico se está fortaleciendo

1

Detectas cuándo una emoción está influyendo en tu análisis.

Eso indica que tu conciencia sobre tu propio pensamiento está creciendo.

2

Te permites pausar antes de decidir.

Eso muestra que priorizas la claridad sobre la reacción inmediata.

3

Cambias de opinión cuando aparece mejor información.

Eso refleja criterio, no debilidad.

4

Diferencias entre lo que quieres que sea cierto y lo que realmente está sustentado.

Eso señala que estás desarrollando un juicio más sólido.

En el camino de emprender, pensar críticamente no significa desconfiar de todo. Significa incluir más elementos en tu mirada. Cada vez que amplías tu análisis, aunque sea unos minutos, estás entrenando una habilidad que impactará todas tus decisiones futuras.

Pasito, pasito…

Este tipo de habilidades no se aclaran de una sola vez. Suelen aparecer en momentos distintos, con personas distintas y bajo presiones distintas.

A veces se reconocen con más facilidad. Otras veces pasan desapercibidas. Eso también es parte de cómo se desarrollan.

No hace falta resolver nada ahora. Esto puede quedarse aquí y volver a aparecer cuando haga falta.

Claridad

Sin rodeos, sin ruido.

Acompañamiento

Contigo en el proceso.

Transparencia

Lo que ves es lo que hay.