Cuando la conclusión que buscabas te ciega al análisis
Revisas los datos. Escuchas las opiniones. Haces las preguntas correctas. Y sin embargo, cada vez que terminas ese proceso, llegas más o menos a la misma conclusión con la que empezaste. No siempre. Pero con más frecuencia de lo que te gustaría admitir. Es difícil saber si eso habla de buena intuición o de algo más complicado.
Siempre es agradable tener una conversación como ésta, ¿no? Se puede ver muy bien que la otra persona va inventando argumentos sobre la marcha y dice cualquier cosa, tan solo para no tener que estar de acuerdo con algo que no le gusta. Probablemente ni siquiera esté intentando manipularte. De hecho, su propio cerebro lo está manipulando, negándose obstinadamente a admitir algo que, sea por una razón u otra, parece amenazador.
¿Qué ofrece esta herramienta?
Una guía práctica
¿Para qué sirve?
Para detectar cuándo tus conclusiones están siendo guiadas más por lo que quieres creer que por la evidencia disponible.
¿Cuándo puede ser útil?
Cuando te das cuenta de que decides más por intuición o comodidad que por un análisis que realmente te convenza.
¿Cómo usarlo?
Como apoyo concreto para pensar, probar y ajustar, usando solo las partes que te sirvan según tu situación.
asdf
asdf
asdf
asdf
asdf
asdf
asdf
Por ejemplo:
asdf


