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¿Tu negocio no termina de arrancar?

Taller en vivo · 1 de julio · $12 USD

Cuando la conclusión que buscabas te ciega al análisis

Revisas los datos. Escuchas las opiniones. Haces las preguntas correctas. Y sin embargo, cada vez que terminas ese proceso, llegas más o menos a la misma conclusión con la que empezaste. No siempre. Pero con más frecuencia de lo que te gustaría admitir. Es difícil saber si eso habla de buena intuición o de algo más complicado.

Siempre es agradable tener una conversación como ésta, ¿no? Se puede ver muy bien que la otra persona va inventando argumentos sobre la marcha y dice cualquier cosa, tan solo para no tener que estar de acuerdo con algo que no le gusta. Probablemente ni siquiera esté intentando manipularte. De hecho, su propio cerebro lo está manipulando, negándose obstinadamente a admitir algo que, sea por una razón u otra, parece amenazador.

¿Qué ofrece esta herramienta?
Una guía práctica
¿Para qué sirve?
Para detectar cuándo tus conclusiones están siendo guiadas más por lo que quieres creer que por la evidencia disponible.
¿Cuándo puede ser útil?
Cuando te das cuenta de que decides más por intuición o comodidad que por un análisis que realmente te convenza.
¿Cómo usarlo?
Como apoyo concreto para pensar, probar y ajustar, usando solo las partes que te sirvan según tu situación.

No existe ni una sola persona que no haya sido testaruda al menos una vez en su vida. Esto se debe a que la causa subyacente de esta negación es algo llamado razonamiento motivado, y es una función normal y natural del cerebro humano.

El problema es que el razonamiento motivado interfiere con otras cosas, y eso puede ser especialmente peligroso cuando eres tú quien dirige las cosas. Los emprendedores necesitan fuertes habilidades de pensamiento crítico, que puedan considerar la nueva información de manera objetiva y, a partir de ella, resolver problemas de manera racional, en lugar de permitir que sus propios prejuicios nublen su juicio. Como hemos mencionado en otras ocasiones, estas habilidades son escasas.

El razonamiento motivado constituye un gran entretenimiento en la pantalla, pero una terrible estrategia en el mundo real. Piensa por un momento en los dramas policiales en los que el malhumorado detective que “solo lo siente” en sus entrañas, descubre quién es el asesino y busca pruebas que lo demuestren. ¡Intrigante! Y también un error de procedimiento judicial.

Así que echemos un vistazo más de cerca a este importante obstáculo a la objetividad y examinemos formas en las que puedes solucionarlo para mejorar tus habilidades de pensamiento crítico.

¿Qué es el razonamiento motivado?

El razonamiento motivado es lo que sucede cuando tus deseos, emociones o creencias afectan inconscientemente tu forma de pensar sobre las cosas, por consiguiente, afecta la manera en que tomas decisiones. 

Como tal, es un mecanismo de defensa. Es una forma en la que nuestra mente se protege de lo incómodo que es enfrentarse a información que entra en conflicto con nuestra comprensión personal de la realidad (también conocida como disonancia cognitiva). El razonamiento motivado nos protege de tener que repensar nuestras suposiciones, admitir errores o enfrentar verdades difíciles.

En su libro La mente de los justos, el psicólogo Jonathan Haidt explica el fenómeno con una vívida metáfora: el elefante y el jinete.

El jinete actúa como portavoz del elefante, aunque no necesariamente sepa lo que está pensando en realidad. El jinete es hábil para inventar explicaciones a posteriori sobre lo que acaba de hacer el elefante, y es bueno para encontrar razones que justifiquen lo que el elefante quiera hacer a continuación.

Unas cuantas malas noticias: el Elefante aquí no es nuestro cerebro racional, por el contrario, es nuestro cerebro emocional el que utiliza el razonamiento motivado. En otras palabras, nuestro cerebro emocional convence a nuestro cerebro racional de que estamos siendo objetivos, incluso cuando no lo somos.

Todos necesitamos creer que somos racionales, y eso es lo que hace que el razonamiento motivado sea tan complicado y por ende, un obstáculo para la objetividad. Nos hace buenos para engañarnos a nosotros mismos. (Por eso también es mucho más fácil ver cuándo otras personas están siendo irracionales.)

¿Ves por qué esto es un problema serio? Si no sabes si estás utilizando un razonamiento motivado o un verdadero pensamiento crítico, probablemente tomarás algunas malas decisiones en tu trabajo. Por eso el pensamiento crítico es tan esencial para los emprendedores.

 

Diez ejemplos de razonamiento motivado en el trabajo

Incluso si la explicación anterior te parece un poco abstracta, creemos que reconocerás un razonamiento motivado en estos escenarios:

  • Carlos atribuye el éxito de un discurso de venta reciente a sus propias habilidades, ignorando el apoyo que recibió de su socio.
  • Paula busca artículos y estudios de casos que demuestren que su estilo de gestión funciona bien, pero ignora aquellos que sugieren que hay otros enfoques que son mejores.
  • En una sesión de lluvia de ideas Felipe resta importancia a los aportes de su empleado, asumiendo que no tiene la experiencia necesaria debido a un error cometido en el pasado.
  • A pesar de las claras señales de que a la compañía no le alcanza el presupuesto la mayoría de los meses, Pedro confía en que el presupuesto se equilibrará al final del año.
  • En lugar de considerar que podrían tener un punto válido, Roberto desestima las críticas de su socio, sugiriendo que tienen un prejuicio personal contra él.
  • David se convence a sí mismo de que el cliente aceptará la propuesta, aunque ya haya expresado importantes preocupaciones.
  • Clara justifica no aprender y dominar el nuevo software alegando que está demasiado ocupada, aunque en una total ironía, dedica más tiempo a tareas que claramente el software podría automatizar.
  • A pesar de que no hizo ninguna prueba de antemano, Sofía culpa al mal servicio de Internet por los problemas técnicos presentados durante su exposición.
  • Miguel creyendo que la metodología puede haber sido defectuosa, descarta datos que contradicen su opinión.
  • Sin considerar que podría haber habido una buena razón para el retraso, Mónica supone que el incumplimiento de un plazo por parte de su freelancer se debe a la falta de esfuerzo en su trabajo.

Como puedes ver, es increíblemente fácil caer en el uso del razonamiento motivado.

Diez preguntas que debes hacerte

Construir un negocio desde ceros implica tomar no cientos, sino miles, de decisiones. Si eres propietario de una pequeña empresa o eres un emprendedor, especialmente si estás trabajando solo,  la mayoría o la totalidad de esas decisiones recaerán sobre ti. Por lo tanto, pensar con claridad y tomar decisiones inteligentes marcará una gran diferencia en el éxito de tu empresa en crecimiento. En otras palabras, necesitas sí o sí el pensamiento crítico.

Cuando pensamos críticamente, debemos tomar conciencia de nuestro cerebro emocional. Solo de esta manera será posible percibir lo que se está haciendo. Esto no significa que debemos controlar severamente nuestras emociones; de hecho, eso no funciona de esta manera y en su defecto, terminará por convertirse en una propia forma de negación. Sólo necesitamos ser capaces de distinguir entre nuestro razonamiento basado en hechos y nuestro razonamiento emocional.

Lo que queremos resaltar en este punto es que se necesita un poco de coraje para admitir ante uno mismo que se está siendo más emocional que racional.

Si estás preparado para este desafío, aquí tienes diez formas de comprobar y ajustar tu forma de pensar:

1

¿Estoy buscando razones para descartar esta información?

Si notas que rechazas inmediatamente una idea o un comentario sin dedicarle un momento a pensarlo, es posible que estés utilizando un razonamiento motivado. Tómate un segundo para observarte y reflexiona si estás a la defensiva en lugar de tener la mente abierta.

2

¿Me siento incómodo con esta información porque desafía mis creencias?

Reconocer cuando te sientes incómodo es clave. Esta pregunta te ayuda a tomar conciencia de aquel momento en que te resistes a recibir información, sólo porque contradice lo que quieres creer, no porque sea defectuosa o esté errada.

3

¿Me estoy centrando sólo en los hechos que respaldan mi opinión e ignorando lo demás?

Si seleccionas datos que confirman tu punto de vista, es posible que estés cayendo en un sesgo de confirmación. Da un paso atrás y mira el panorama completo, incluso si te resulta incómodo.

4

¿Consideraría válida esta información si ésta respaldara mi opinión?

Intenta invertir la situación. Si estás en una posición en la que agradeces la información si te conviene, pero la rechazas cuando no es así, probablemente estás utilizando un razonamiento motivado.

5

¿Estoy culpando a los factores externos en lugar de considerar mi propio papel en lo que está sucediendo?

Es común que las personas quieran culpar a los demás, en lugar de reconocer que han contribuido a un problema. Trata de ser honesto contigo mismo y responsabilízate de tus actos, acciones u omisiones.

6

¿Estoy asumiendo que la otra persona no entiende o realmente estoy considerando su punto de vista?

El razonamiento motivado a menudo nos lleva a descartar de plano puntos de vista opuestos. Asegúrate de dar a los demás una oportunidad justa de explicar su perspectiva.

7

¿Estoy siendo más crítico con los puntos de vista opuestos que con los que coinciden conmigo?

Si buscas fallas en información con la que no estás de acuerdo, pero aceptas rápidamente la que respalda tu punto de vista, probablemente estás utilizando un razonamiento motivado. Oblígate a usar el mismo nivel de pensamiento crítico tanto en los argumentos de los otros como en los tuyos.

8

¿Estoy contando con la esperanza o un presentimiento para justificar mi posición, en vez de recurrir a evidencia objetiva?

Si es así, probablemente estás usando ilusiones o razonamiento emocional, los cuales aplican al razonamiento motivado. Concéntrate en los hechos haciéndote las seis preguntas clave: quién, qué, dónde, cuándo, por qué y cómo.

9

¿He considerado la posibilidad de estar equivocado?

Todo el mundo comete errores, pero el razonamiento motivado a menudo impide que las personas siquiera se pregunten si podrían estar equivocadas. Intenta preguntarte: "Si estuviera equivocado en esto, ¿cómo lo sabría?".

10

¿Me quedo con esta idea solo porque ya he invertido mucho tiempo o esfuerzo en ella?

Las personas suelen dudar a la hora de empezar de nuevo, sobre todo cuando implica cambiar su posición o enfoque. Pero no tiene sentido seguir destinando recursos a una mala idea. Intenta reconocer cuándo es momento de reevaluar y cambiar de dirección, en lugar de duplicar tus esfuerzos.

En negocios, las buenas intenciones no compensan un mal análisis. Estas preguntas existen para ayudarte a detectar tus propios puntos ciegos antes de que el mercado lo haga.

Es posible que algunas preguntas generen incomodidad. Esa incomodidad suele aparecer cuando algo importante está en juego. Presta atención a ese punto: ahí es donde vale la pena frenar y examinar tu razonamiento con más rigor. El pensamiento crítico empieza ahí.

Pasito, pasito…

Este tipo de habilidades no se aclaran de una sola vez. Suelen aparecer en momentos distintos, con personas distintas y bajo presiones distintas.

A veces se reconocen con más facilidad. Otras veces pasan desapercibidas. Eso también es parte de cómo se desarrollan.

No hace falta resolver nada ahora. Esto puede quedarse aquí y volver a aparecer cuando haga falta.

Claridad

Sin rodeos, sin ruido.

Acompañamiento

Contigo en el proceso.

Transparencia

Lo que ves es lo que hay.